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Pueblos de Colonización en Níjar

Vista aérea de Campohermoso

Durante las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado se fundan como pueblos de colonización, dentro de los proyectos del Instituto Nacional de Colonización y posteriormente del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, los poblados de Campohermoso, San Isidro, Atochares y Puebloblanco.

Esta iniciativa pública produjo una transformación sin precedentes del medio rural de nuestra provincia; que fue determinante en el desarrollo agrícola, económico, social y demográfico de Níjar.

‘El milagro económico’ de Almería, ligado a la agricultura intensiva bajo plástico ha supuesto una alternativa de desarrollo económico y social para áreas deprimidas en tierras áridas, basado en una agricultura intensiva con una amplia base tecnológica.

Campohermoso. 1958. 88 viviendas. Arquitecto: José Luis Fernández del Amo

El pueblo de Campohermoso se encuentra en el cruce de la carretera de Almería-Vera y es el núcleo que más ha crecido de los cuatro en el campo de Níjar.

En el programa contemplado inicialmente constaban 34 viviendas de colonos de patrimonio familiar, 16 viviendas de parcela complementaria, iglesia, administración, vivienda del funcionario, dos escuelas y viviendas para maestros, dos artesanías y hermandad sindical.

Con las obras muy avanzadas, el arquitecto José Luis Fernández del Amo proyectó mejoras y reformas: añadió duchas en los cuartos de aseo, colocó portones de acceso a las viviendas y se proyectó el saneamiento. Esta fase finalizó en 1963.

Un año más tarde, el mismo arquitecto proyectó una primera ampliación de 22 viviendas de colonos y modificó parte del trazado previsto en la primera fase. Las obras finalizaron en 1965.

En 1967 el arquitecto Francisco Langle proyectó la segunda ampliación, con nueve viviendas, una escuela y una casa del maestro que se construyó en 1969, dando por finalizada las obras de un conjunto final de 88 viviendas sobre una superficie de poco más de diez hectáreas.

Destaca la singularidad de las viviendas de parcela complementaria (conocidas también como de obreros) por su original composición de la fachada a partir del juego volumétrico de lleno y vacío. En la planta inferior se sitúa un porche, en la superior se dispone un dormitorio; cuando en la primera se construye el comedor-estar, en la segunda se crea una terraza.

Es uno de los alzados más interesantes que podemos observar en los pueblos de colonización, fruto sin duda de la excepcional calidad arquitectónica del arquitecto José Luis Fernández del Amo.

En un principio este pueblo fue llamado ‘Casas Nuevas’, tras la realización del primer proyecto de Fernández del Amo. Su crecimiento se produjo sobre todo a partir de los años 70 con la llegada del cultivo bajo plástico. Cuando se proyectó la creación del pueblo de colonos, se llevó a cabo un sistema de pozos, ya que en toda la zona donde se encuentran los pueblos de colonización encontramos una gran cantidad de agua subterránea

San Isidro. 1959. 70 viviendas. Arquitecto: Agustín Delgado de Robles

El pueblo está situado en la carretera Almería-Vera y recibe la denominación de sector III del Campo de Níjar. Proyectado en 1959 por el arquitecto Agustín Delgado de Robles, que lo fue también de Atochares, en ambos utiliza el mismo tipo de vivienda, una de sus características más notorias. El primer proyecto estaba formado por 24 viviendas y los edificios públicos: iglesia, centro social, administración con dispensario y vivienda del médico, artesanía y dos escuelas con las casas de los maestros. Las obras se realizaron entre 1963 y 1964. Antes de su finalización el arquitecto José Luis Fernández del Amo proyectó la primera ampliación con 22 viviendas, finalizándose esta etapa en 1965. Francisco Langle terminó la construcción del pueblo con una segunda ampliación de 20 viviendas, escuela y vivienda de maestro en 1969. En total 70 viviendas sobre una superficie de 8,6 hectáreas.

Las viviendas de dos plantas de los colonos, las mismas que en Atochares, son un claro ejemplo de la arquitectura moderna. Las fachadas se componen a partir de llenos y vacíos, un porche junto a la puerta de acceso y una terraza en la planta alta. Las ventanas no se sitúan en el centro de las paredes, sino que se desplazan hacia los laterales, buscando composiciones alejadas de la simetría.

PUEBLOBLANCO. 1958. 38 viviendas. Arquitecto: José García-Nieto Gascón

Puebloblanco está emplazado en un camino interior del INC por el lado sur de la rambla del Artal que comunica con Atochares y va a desembocar a la carretera que une Campohermoso con Fernán Pérez. Es representativo de la arquitectura que realizó en INC en diversos lugares de la geografía española, donde las fachadas tienen un cierto aire popular.

Fue proyectado en dos fases, aunque la segunda se construyó solo parcialmente. La primera de ellas, de 1958, se debe al arquitecto José García-Nieto Gascón con 15 viviendas de colonos de patrimonio familiar con sus dependencias agrícolas, siete de colonos de parcela complementaria y el centro cívico, compuesto de capilla, edificio administrativo, una escuela mixta y un local con vivienda para artesano.

La segunda fase la realizó Francisco Langle en 1967. En ella, se construyeron doce viviendas de colono de patrimonio familiar con las dependencias agrícolas. El poblado se terminó de construir en 1970, con un total de 38 viviendas sobre una superficie de 4,5 hectáreas. Se utilizan recercados en los huecos de las puertas y de forma hexagonal en las ventanas del edificio administrativo, donde los pilares son de sección variable, más anchos en la parte superior que en la inferior. Son soluciones más figurativas y decorativas.

Atochares. 1959. 41 viviendas. Arquitecto: Agustín Delgado de Robles

Es el pueblo más al sureste del Campo de Níjar, situado cerca de la antigua carretera de San José a Almería.De las 65 viviendas previstas construir, se ejecutaron en la primera fase 35 de colonos de patrimonio familiar, 5 de colono de parcela   y la del maestro. El poblado ocupa una extensión de 4,7 hectáreas.

En el proyecto inicial además de las viviendas se incluía una capilla, un edificio para la administración con vivienda del funcionario, un dispensario médico y dos escuelas con casa de maestro, a construir una en la primera fase.

El plano ejecutado no corresponde con el trazado ejecutado, por lo que José Luis Fernández del Amo, arquitecto director de las obras, preparó en 1962, cuando éstas estaban muy avanzadas, un presupuesto adicional en el que se recogían los cambios realizados. En 1966 Francisco Langle realizó un proyecto de escuela y vivienda de maestro, idéntico al realizado por Delgado de Robles en el lugar previsto inicialmente y se construyó en 1967, dándose por finalizadas las obras, sin llegar a ejecutarse la segunda fase.

Una de las peculiaridades de este pueblo es la composición de las dos fachadas de una misma calle a partir de las viviendas o las dependencias agrícolas, solución poco habitual que viene condicionada por el trazado urbanístico propuesto.

Vera 1816: Bando de la Alcaldía sobre la Semana Santa

Anecdótica es la siguiente transcripción de un Bando de Alcaldía de Vera del año 1816. Se conserva en el Archivo Municipal de Vera y hace referencia a las normas y pautas de conducta que debían seguirse durante la Semana Santa en las calles de la localidad. La transcripción ha sido llevada a cabo por don Manuel Caparrós Perales, archivero del Excmo. Ayuntamiento de Vera.

BANDO DEL ALCALDE MAYOR DE VERA

Diego Miguel Sánchez Torres, Regidor Perpetuo, Decano y Regente de la Real Jurisdicción Ordinaria de esta Ciudad de Vera. Hago saber a todos los vecinos estantes y habitantes en esta Ciudad de cualquier condición o calidad que fueren, como para la quietud pública y buen orden que se debe observar en los días de Jueves y Viernes Santo, evitando los excesos experimentados en semejante tiempo, distrayéndose de la devoción que es correspondiente, he mandado se guarden los capítulos siguientes:

1.º Primeramente, que ningún hombre se siente en la plaza en los expresados días para ver las funciones en medio, ni donde lo estén las mujeres, pues por ningún motivo se han de mezclar unos con otras, bajo la pena al contravetor de dos ducados y de proceder a lo demás que haya lugar.

2.º Que no se vendan en la plaza garbanzos, turrón, ni otras cosas semejantes en los dichos días y sus noches, bajo la misma pena al que lo hiciere.

3.º Que en la noche del Jueves Santo, luego que se haga señal de las diez, todas personas se retiren a sus casas, sin andar por las calles solas, ni en cuadrillas, ni menos se queden en la plaza con pretexto alguno, bajo la pena de un ducado.

4.º Que las Personas que lleven bocinas y sordinas no usen de ellas en la expresada noche, hasta que salga el sol, bajo la pena de dos ducados.

5.º Que los estancos de vino y aceite y aguardiente se cierren precisamente luego que den las nueve de dicha noche y que no se abran para despachar persona alguna aunque suponga necesidad, a menos de que no (sic) haya permiso judicial, ni menos consientan se sienten en ellos a conversación, pues luego que se despachen, deberán retirarse, bajo la pena de cuatro ducados y tres días de cárcel al que contraviniere en algún modo.

6.º Que en el acto de la procesión todos los hermanos vayan con la mayor modestia y silencio, cubierto el rostro con el capirote, porque por este medio se advierta buen orden, bajo la pena de un ducado: y de la de dos se prohíbe el que suban gentes a los terrados.

Cuyos capítulos se observarán puntualmente por estos vecinos y moradores, sin contravenir en manera alguna bajo las penas impuestas. Y para que ninguno alegue ignorancia, se fija el presente en Vera a diez días del mes de abril año de mil ochocientos diez y seis.

Diego Miguel Sánchez Torres

Por mandado de Su Merced, Juan de Haro

Patrimonio de Adra

Su fundación en el siglo VIII a.C. por los fenicios convirtió a Abdera en un excepcional enclave comercial.

Los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones llevadas a cabo en el Cerro de Montecristo, enclave donde se asentó Abdera, revelan además, un pasado púnico a partir del siglo IV a.C., si bien anteriormente pudo ser colonia griega como sugiere su nombre. El Cerro de Montecristo está catalogado como Bien de Interés Cultural.

Para algunos historiadores, Abdera es una fundación fenicia, apagada por los Tartesos, reavivada por los griegos, los cartagineses y los romanos.

A finales del siglo II a.C. Roma domina la costa hispánica y también la de Abdera que será incluida en la provincia de Hispania Ulterior.

Los romanos transportaron desde las costas abderitanas a diferentes ciudades del entorno mediterráneo los salazones y el “garum”, producto muy apreciado en la cocina romana. Testigos de la importancia y fama de los salazones de Abdera son las monedas acuñadas en su ceca. Los ases y semiases de los años 44-45 a.C. con una cabeza barbada en el anverso y en el reverso un delfín y un atún encontrados con la leyenda fenicia, debajo, ABDRT (Abderath).

Abdera decae entre los años 23 a.C. y 25 d.C., si bien a partir de esta última fecha comienza a rehacerse para alcanzar un gran esplendor en el periodo que va desde los años 175 a 225 d.C.. Durante el final de la dominación romana la ciudad sufre una recesión económica (siglos III y IV), aunque existió población con cierta continuidad hasta el siglo VI.

Bizantinos y Visigodos ejercerán su influencia en Adra en los siglos VI y VII.

El proceso de islamización de la comarca en la que se encuentra Adra no se completará hasta finales del siglo IX. Un núcleo importante de población se repliega hacia el interior, a la zona que ocupa en la actualidad la barriada de La Alquería. Según hipótesis de algunos historiadores, en el periodo nazarí, costa e interior pervivieron al abrigo de sus núcleos defensivos.

El año 1489 señala el final del dominio musulmán en la Península con las capitulaciones de Baza, en ellas se pacta la entrega a los Reyes Católicos de las ciudades de Almería y Guadix; antes de finalizar el año se entregaban el Alto Almanzora, la ciudad de Fiñana, y muy poco tiempo después lo hacían La Alpujarra y Adra.

En 1505 la reina Juana de Castilla facilita el asentamiento de cristianos junto al castillo (mandado construir por los Reyes Católicos). Este asentamiento de población recibió la denominación de Adra La Nueva (para distinguirla de Adra La Vieja, La Alquería).

Alrededor de la población (Nueva) se levantó una muralla de protección de la que actualmente se conservan tres torreones y algunos lienzos.

Desde la segunda mitad del siglo XVI Adra desempeñó un importante papel, en la economía de la comarca, como vía de exportación e importación de productos a través de su puerto; pero será la caña de azúcar, su cultivo (desde 1577) y posterior transformación en otros productos, lo que supondrá el principal motor de la economía abderitana hasta mediados del siglo XX.

El aumento de la actividad comercial con otros puertos mediterráneos despertó el interés de comerciantes italianos (genoveses y milaneses); estos adquirieron gran poder en la villa abderitana al controlar el cultivo y transformación de la caña de azúcar en los ingenios creados por ellos.

Por otro lado y de forma paralela (s. XVIII), el sector pesquero se desarrolla en los importantes caladeros existentes.

En el siglo XIX será la industria metalurgia del plomo, junto con la mencionada industria azucarera, uno de los grandes factores económicos determinantes de la historia reciente abderitana. En 1822 se construye la fábrica de “Rein y Cia” denominada “Fundición Grande” cerca de la Torre de los Perdigones, que en la actualidad es el símbolo más representativo de Adra. En esta fábrica se introducen los primeros hornos de fundición ingleses que dieron gran resultado, además en 1827 se instala una máquina de vapor de 25 CV, lo que hace a esta fundición adquirir la condición de ser una de las primeras de España en utilizar la mencionada tecnología.

Ya en siglo XX, en 1911, se inicia la construcción del actual puerto de Adra.

La industria del azúcar ha supuesto en Adra un gran impulso para su economía, desde mediados del s. XVI y sobre todo en los siglos XIX y XX. Diversos ingenios y fábricas han desarrollado su labor productora y transformadora en distintos puntos estratégicos de la localidad. En 1909 se creó la sociedad “Azucarera de Adra” que empezó a funcionar en 1910; pero el cambio que paulatinamente se iba gestando en el sector agrícola y la caída de precios de la caña de azúcar causaron un descenso de la producción azucarera.

En 1972 la última fábrica azucarera abderitana cerraba sus puertas definitivamente.

En la actualidad el sector agrícola, con la agricultura intensiva o bajo plástico, es la base económica del municipio; aunque no podemos pasar por alto la espectacular actividad económica que genera el sector servicios, especialmente el campo de la construcción.

Enlace al patrimonio de Adra. Interesante recorrido por su patrimonio más característico, desde sus construcciones religiosas a sus edificios civiles. 

http://www.adraturismo.com/descubrenos/cultura.html

Cantar de la Conquista de Almería – s. XII

Fragmento de “El Cantar de la Conquista de Almería”, de Alfonso VII, tomando como guía la obra y traducción de Florentino Castro Guisasola.

Es un poema hispano-latino del s.XII, anónimo, y por tanto un cantar medieval de corte culta, que describe la conquista de Almería llevada a cabo por este rey en 1147, famosa y alabada hazaña en su época. De esta cruzada, proclamada por el papa Eugenio III y liderada por el Emperador castellano tomaría Almería su actual bandera, y se ha llegado a sostener que el Cristo de la Escucha almeriense es una obra traída por estos cruzados. La muralla de Jayrán, en el cerro de San Cristóbal, aún conserva tres robustos torreones cristianos realizados en ésta conquista, al igual que se conserva una capilla en la propia muralla, perteneciente a los templarios, pues a esta Orden se le encomendó una fortaleza en dicho cerro. El Santo Catino que se conserva en la catedral de San Lorenzo de Génova fue llevado allí, desde el saqueo de Almería, por los genoveses. Y las ricas puertas de la Puerta Purchena o de Pechina serían llevadas a Barcelona. Caerá en 1157 ante el impulso de los almohades, tras 10 años de combates, pero será objeto de una nueva cruzada encabezada por Jaime II de Aragón en 1309, que fracasará tras un durísimo asedio. Esto evidencia el relieve de la ciudad.

A continuación, unos fragmentos que describen a las tropas ( mesnadas) del Emperador: Galicia, León, Asturias, Castilla y Extremadura.

[50]La Cruz es dilatado descanso y es esplendorosa la hora de guerrear

Es el mes de mayo. Las espadas de Galicia se adelantan,

Habiendo gustado primero las dulzuras de Santiago.

Como estrellas del cielo, así refulgen millares de lanzas.

Millares de escudos centellean y las armas están afiladas poderosamente.

La muchedumbre está armada y se halla toda cubierta de yelmos.

El tintinear de los aceros y los relinchos de los corceles

Ensordecen los montes; por todas partes dejan exhaustas las fuentes.

La tierra florida entrega para el pasto sus vellones.

Con la gran polvareda se oscurecen los rayos de la luna,

 

[60]Y la claridad del aire se desvanece con los destellos del acero.

Acompaña a esta hueste el aguerrido Conde Don Fernando

que gobierna la jurisdicción de Galicia por encargo del monarca,

y se honraba con la tutela del hijo del Emperador.

Si le viérais, pensaríais que era ya rey,

brillando a la par con su gloria de Conde y la del soberano.

 

(Reino de León)

En pos de estos las floridas mesnadas de la ciudad leonesa

enarbolando sus pendones se precipitan como un león.

Ella ocupa la cumbre de todo el reino hispano,

examina las leyes reales por disposición del monarca;

según su criterio se regulan las leyes promulgadas,

y con el auxulio de ella se organizan las guerras más poderosas.

Así como el león con su fuerza y su prestancia domeña a los demás animales,

del mismo modo con esa dignidad ella supera a las ciudades todas.

Según ley antigua ella acomete la primera.

 

En los estandartes y armas del Emperador figuran

las enseñas de ella que protegen de toda clase de males;

y se recubren de oro, cuantas veces se las conduce a la guerra.

A la vista de ellos cae postrada la muchedumbre de moros,

que presa del terror no es capaz de sostenerse en el más pequeño campo.

 

[80]Como el lobo derriba a las ovejas, como la ola del mar aplasta a los leones,

así aniquila la luz de ésta visión a los alejados Ismaelitas.

La hueste, habiendo invocado primero el santo nombre de María,

obteniendo el perdón de sus pecadoscomo acostumbran los buenos fieles,

a enseñas desplegadas avanza cual espada de fuego,

y su poderosísimo valor ocupa toda la tierra,

consumiendo los sembrados y triturando los sembrados sin cesar.[…]

 

[101] (Asturias)El activo asturiano no fue entre tanto el último en acudir precipitadamente.

Gente es esta que a nadie resulta odiosa o fastidiosa.

Ni la tierra ni el mar han podido nunca avasallarlos.

Es de potentes fuerzas y no tiembla ante cáliz de la Muerte.

Hermosa de rostro desprecia el trance supremo del sepulcro,

propensa a las guerras, pero no menos aptas para las cacerías,

taladra los montes y a la vez sabe descubrir las fuentes,

e igual que a los terrones así desprecia las olas del mar.

Nadie la vence, triunfando ella de todo cuanto ve.

Implorando a todas horas el auxilio del Salvador,

cabalga alejándose de las encrespadas olas

y únese a sus demás compañeros ensanchando sus alas. […]

 

[125]Tras éstos marchan miles de lanzas de Castilla,

varones afamados, poderosos durante luengos sitios,

sus campamentos brillan como las estrellas del cielo.

Resplandecían con el oro y portaban vajilla de plata.

No reina en ellos la pobreza sino la abundancia grande,

no hay allí menesterosos ni débiles retrasados.

Todos son robustos y son seguros en la lucha.

Tienen en sus campamentos sin cuento la carne y el vino,

y a todo el que lo solicita espontáneamente se le da cantidad de trigo.

Hay tantas armas como rayos de luz en las estrellas

y multitud de caballos cargados de acero o de viandas.

Su lengua resuena como los tamborescon las trompetas.

Pero están engreídos en demasía, están envanecidos en sus riquezas,

y las fuerzas de Castilla fueron rebeldes durante siglos.

La ínclita Castilla, fraguando cruelísimas guerras.

 

[140] Casi a ninguno de los monarcas quiso someter su cerviz,

y vivió indómitamente mientras brilló la luz del cielo.

El Emperador afortunado a todas horas logró domeñarla.

Solo él domó a Castilla como a un jumentillo

asentando sobre su indomable cuello nuevos fueros y leyes,

persistiendo, aunque intacta en su bravura.

La esforzada Castilla avanza hacia la profunda guerra

y al desplegar sus banderas el pavor se apodera de los ismaelitas,

a quienes luego el rey, no bien llegó, dió muerte con su espada.

 

Invencible, incontable y sin cuidado

[150] la Extremadura, sabiendo de antemano todo lo venidero,

conociendo por los agüeros que la raza malvada había de perecer,

al ver tantos estandartes únese audazmente a ellos.

Si las estrellas del cielo o las olas del alborotado mar,

si las gotas de lluvia y aún las hierbas del campo

las conociera y calculase alguno, él podría contar el pueblo aquel.

Bebiendo copioso vino acompañado de abundante pan

tiene las fuerzas para sobrellevar las cargas y desdeña los ardores del estío.

Cubre la tierra como plaga infinita de langosta,

ni el cielo ni el mar bastan a saciarle.

Rompen los montes, y a su vez, dejan exhaustas las fuentes.

Cuando se yerguen, oscurecen la luz de los cielos.

Gente brava, gente esforzada, que no tiembla ante el cáliz de la Muerte.

 

El Cantar seguirá con la presentación de los héroes que se suman a la empresa, y con las tropas aliadas, como las del conde Don Armengol, de Urgel. Lamentablemente, se halla incompleto, pero las páginas conservadas son más que ilustrativas de su carácter.