DE CAMBRONERO, D. Miguel

La historia de Roquetas no se puede escribir sin mencionar la importancia que este señor tuvo para su existencia. Por eso, hay que dar a conocer la labor que prestó a Roquetas y a sus habitantes en el último tercio del siglo XVIII.

¿Quién era D. MIGUEL de CAMBRONERO?

Sabemos que fue Teniente de Navío en la Armada española, pero que por causas de unas heridas que sufrió en combates, le dieron de baja, regresando a Almería capital, donde se casó con María Antonia de los Ríos (Hija de Cayetano de los Ríos Zarzosa, que era Regidor perpetuo y alcalde honorífico de la ciudad de Almería, administrador de rentas provinciales de la ciudad y su partido). Desde su baja, D. Miguel desempeñó el cargo de capitán del puerto de la ciudad y regidor perpetuo. 

¿Pero por qué fue importante D. MIGUEL de CAMBRONERO para Roquetas?

Para contestar a esta pregunta, tenemos que apoyarnos, primeramente, en saber cómo era Roquetas en la mitad del siglo XVIII. Así tenemos que.

En el Archivo Municipal de Roquetas, acta capitular del 16 de junio de 1786, legajo 1, pieza 1, encontramos que:

“…Sin olvidar el particular mérito que concurren en unos moradores que, sin más auxilios que los que comúnmente se prestan a los demás vasallos, se han aumentado en cuarenta años desde el número de cinco vecinos hasta el de cerca de 500, reduciendo a fuerza de aplicación e industria un terreno árido y salitroso en parte, y en parte pantanoso, a que produzca abundante cosecha de los frutos ya insignados, fomentando en sus costas una abundante pesca a expensa de los mayores afanes, viéndose en la precisión de ejercer simultáneamente los oficios de marineros, labradores o soldados, manejando, al mismo tiempo que el remo y el arado para hacer fructificar su suelo y costas, el fusil para defender éstas, desiertas, de los enemigos de la Corona”.

Este documento nos ilustra como era Roquetas de 1757 y como eran sus habitantes. Porque la población de Roquetas se empezó a formar sobre 1737, como lo avala una partida de matrimonio de 1739, cuyo encabezamiento dice: “En el barrio de Roquetas”. Después, y refiriéndose a los contrayentes, nos dice que son “residentes en el campo de Roquetas”.

Este es el Molino de Viento que, D. Miguel de Cambronero, mandó construir en 1777. Es el único testimonio de su aportación a la formación del pueblo de Roquetas, que nos queda. Está situado en la calle La Molina, nº 5.

Podemos concluir exponiendo que, la formación del vecindario se sucede en tres etapas:

Una primera, finales de 1730, donde se empiezan a construir algunas chozas y cortijillos, al amparo del castillo. Una segunda sobre sobre los 40, con la llegada masiva de emigrantes formando un barrio de cortijos. Es cuando comienzan a construir la iglesia. Y la tercera, sobre los años cincuenta, donde ya se ha formado el pueblo, han terminado la iglesia y piden un concejo pedáneo independiente de Vícar y dependiente de Felix.

Era una población con una estructura económica agrícola minifundista, pobre su actividad pesquera, que gracias a los pescadores catalanes que venían con sus embarcaciones en temporadas de pesquera, se convertían en pujante, siendo una ayuda económica y fuente de trabajo. Los vecinos no pertenecían a la nobleza ni al clero: son del estado llano; pobres, procedentes de pueblos muy pobres, pero que la zona de Roquetas le ofrecía la posibilidad de tener unas tierras propias con sólo rotular un trozo de terreno. La incultura iba aparejada a la pobreza. Por eso, sus representantes fueron casi siempre militares con graduación del castillo.

En esta situación y en este escenario aparece D. Miguel de Cambronero, que ya conocía aquellos lugares porque, bien por herencia de su esposa, disponía de unos terrenos, como indica La Real Ordenanza para el Fomento de la cría de ganado caballar, de 1775. Disposición real que benefició a una parte de la oligarquía de las ciudades con intereses en este negocio, como, en el caso de Almería, don Andrés de Castro, don Antonio Delgado, don Miguel Cambronero, el convento de Santo Domingo y el de San Agustín de Huécija, los mayores propietarios de ganado caballar en 1779 en el partido de Almería.

Pero, del Archivo Municipal de Almería, Actas Capitulares del 17 de enero de 1777, entresacamos que:

Él detecta, no sólo el rápido crecimiento de la población, sino también, el volumen de producción que se estaba formando. Por ello, no tiene inconveniente en crear a su costa una posada pública, 23 casas contiguas a ésta, molino de viento, horno de poya y diferentes huertas con norias para el surtido de agua, de que se carecía, así como de establecer diferentes artesanos, maestro de primeras letras y demás concernientes a su mayor fomento. Don Miguel, con su impulso y celo va a convertirse en el mecenas que, bien de una manera interesada o bien por otros propósitos, dinamice las esperanzas que, aquellos primeros habitantes del castillo o de las cortijadas limítrofes, tenían puestas en la creación de un nuevo pueblo, su pueblo, y hoy nuestro pueblo, que llamaron Roquetas. Constituyó, entonces, el primer Concejo Pedáneo, y la “Capellanía o Fundación”. 

También D. Miguel es nombrado comisionado para dar cuenta a la ciudad de los resultados, con documento auténtico, que autorice la operación en el pleito entre del concejo de Felix para evitar la desmembración de Roquetas.

Por todo esto, está claro que, la historia y el nombre de D. MIGUEL de CAMBRONERO, debe de ser reconocida por la generación que hoy convivimos en Roquetas de Mar.

Ignacio Jiménez Carrasco

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