Urrácal: La Cruz de Talavera

Una cruz en el monte como símbolo protector de un pueblo. Ejerce su carácter protector ante las inclemencias meteorológicas y como garante de buenas cosechas. Para los habitantes de Urrácal ejerce su labor protectora a modo de tótem. Se encuentra al pie de la Sierra de las Estancias y en el punto más alto de Urrácal. Es la Cruz de Talavera, símbolo tradicional de la localidad que confía en su buena suerte. En otros tiempos era de madera y cada cierto tiempo se cambiaba por una nueva para que siguiera protegiendo al pueblo de las inclemencias meteorológicas y así, augurar buenas cosechas. Actualmente es  de hierro forjado.

En la actualidad su accesibilidad es posible  debido a la señalización del sendero PR-A 371 “La Escarihuela”. Se puede tomar este sendero desde la plaza de Urrácal y seguir la señalización hasta unos 350 metros pasados la antigua casa forestal (convertida hoy en refugio) donde nos encontraremos un cruce. En este punto, dejaremos la señalización del sendero y ascenderemos hasta la Cruz de Talavera. Una vez allí, se podrá contemplar la majestuosa estampa de la cruz al pie de la sierra, las impresionantes vistas que hay del Valle, de la sierra de los Filabres con sus picos más emblemáticos y sus numerosos pueblos. 

Dalías: El Arroyo de Celín

El manantial de Celín, también llamado Nacimiento, está situado en el Barranco de las Fuentes, junto al borde de Loma Cantahuesos, a las afueras del casco urbano de Celín.

Este arroyo responde a parte de la descarga de la vertiente meridional de Sierra de Gádor. Es un manantial muy conocido y apreciado por la población local, que utiliza el entorno como lugar de ocio y recreo, junto a merenderos y una zona recreativa. Las aguas fluyentes son recogidas más abajo en una gran balsa, qeu hace las funciones de regulación para el riego de una parte del Campo de Dalías. Muy cerca de esta zona están los baños de Dalías

El manantial se encuentra a 580m aproximadamente. Se compone de unos afloramientos de agua a lo largo del cauce, en unos 50m que son recogidos y destinados a riegos; y de una galería ubicada en el margen derecho del Barranco de las Fuentes que con trazado sensiblemente perpendicular a él drena las dolomías. Las aguas de esta galería son entubadas y conducidas para abastecimiento a la población de Dalías, destinándose los sobrantes para el riego. El acceso a la galería y por tanto al alumbramiento de las aguas, queda protegido mediante cierre de obra con puerta y llave. Las dimensiones de esta galería son de más de 70m. de longitud con trazado algo curvo, y con una sección de 1,95×1,15m.

El caudal de esta galería es de unos 26 l/s que se aprovechan para el abastecimiento.

Son estas aguas alumbradas por la galería, las que pretende calificar como agua mineral y motivo de la presente propuesta de perímetro de protección.

Hay que indicar la existencia de una segunda galería aguas arriba del Manantial de Celín cumple con todas las exigencias establecidas en tales reglamentaciones para su consideración como agua mineral natural por lo que con objetivo de permitir su aprovechamiento se establece este perímetro que queda delimitado en el plano de clasificación del suelo.

Berja: Iglesia de la Anunciación

Derrumbada la antigua mezquita, ya como templo católico hacia doscientos cincuenta años, en el año 1763 por su deterioro con el paso de los años, es construye en los siguientes años un nuevo templo de mayores dimensiones.

Su esquema seria de tres naves con dos torres en la fachada y cemento

Anejo tras el altar, suprimiéndose los enterramientos en el interior de templo según mandaban las normas de rey Carlos III. Este cementerio estaría cerrado por un claustro sobre lo que hoy son las dependencias Parroquiales y el edificio de la biblioteca municipal.

El templo, después de innumerables percances, ha tenido que ser reconstruido en varias ocasines.

La ruina de la antigua mezquita hizo que ya en 1630 estuviera en construcción un nuevo templo diseñado por el maestro mayor Rodrigo Hernández, autor del programa de templos parroquiales de la diócesis granadina de la época. Su estructura sería del tipo gótico-mudéjar levantino, con grandes arcos que descargaban techos de madera a doble vertiente. Al igual que otras iglesias de Las Alpujarra, la torre campanario se construyó como refugio para los cristianos viejos.

Durante el levantamiento de los moriscos de 1568-1571 la iglesia de Berja fue quemada y una década más tarde todavía no se habla reparado, por lo que se decía misa debajo de un colgadizo.

Para 1591 se había hecho de nuevo.

En 1621, se describe la iglesia de Berja como una de las mejores del Arzobispado, y presentaba un acentuado carácter de iglesia-fortaleza. Pero poco a poco se fue arruinando. En 1763, la iglesia de Berja se hundió y el Santísimo Sacramento fue trasladado a una casa vecina. Unos meses más tarde, se ordenó la construcción de otro templo más amplio en el mismo solar del anterior, proyectado por el maestro mayor Juan José Fernández Bravo, tomando como lejano modelo la basílica de Ntra. Sra. de las Angustias de Granada.Apenas acabada la nueva iglesia, en 1769 la zona del crucero presentaba quiebras. El famoso arquitecto y académico Ventura Rodríguez, se encargó de la nueva construcción, entre ellas de un tabernáculo neoclásico recientemente hallado y hoy en proceso de restauración.

Poco duró esta obra. A consecuencia de los temblores se desplomó la iglesia y el culto se trasladó, en un principio, al panteón o claustro (actual edificio situado en Su cabecera).

Las gestiones para reedificar la iglesia no fructifican hasta 1826, cuando se llega a un acuerdo entre el Estado y el Arzobispado para costear a medias la obra de derribo y construcción del nuevo edificio en el mismo solar, dirigidas por Arquitecto José Contreras.

En 1857 estaba totalmente cubierta, sin embargo, la aparición de grietas en los muros y bóvedas dio lugar a la intervención de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, obras dirigidas por el arquitecto Tomas Aranguren.

Apenas acabada la nueva iglesia, en 1769 la zona del crucero presentaba quiebras. El famoso arquitecto y académico Ventura Rodríguez, se encargó de la nueva construcción, entre ellas de un tabernáculo neoclásico recientemente hallado y hoy en proceso de restauración.

Poco duró esta obra. A consecuencia de los temblores se desplomó la iglesia y el culto se trasladó, en un principio, al panteón o claustro (actual edificio situado en Su cabecera).

Las gestiones para reedificar la iglesia no fructifican hasta 1826, cuando se llega a un acuerdo entre el Estado y el Arzobispado para costear a medias la obra de derribo y construcción del nuevo edificio en el mismo solar, dirigidas por Arquitecto José Contreras.

En 1857 estaba totalmente cubierta, sin embargo, la aparición de grietas en los muros y bóvedas dio lugar a la intervención de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, obras dirigidas por el arquitecto Tomas Aranguren.

La Iglesia costó casi dos millones de reales y cincuenta y dos años de construcción real que habría que ampliar a sesenta y cinco abarcando todas las obras. Su edificación había supuesto un ingente esfuerzo económico para la población y un lucha tenaz contra obstáculos e imprevistos de toda índole. La actual iglesia de Berja presenta una planta basilical, con tres naves separadas por grandes columnas toscanas de piedra. La nave central se cubre con una bóveda de medio cañón y las laterales con bóvedas baídas (bóveda formada de un hemisferio cortado por cuatro planos). Sobre las puertas laterales se abrieron vanos semicirculares, hoy en día cegados, característicos de los provectos de José Contreras que recoge de la tradición constructiva clasicista desarrollada en la diócesis granadina en la 2 mitad del siglo XVIII. En su fachada destaca las torres gemelas que enmarcan el cuerpo central con pórtico también de columnas y rematado por un frontón de piedra calcárea de la cantera del cerro de Buenavista (Los Cerrillos). Durante los tristes acontecimientos que precedieron a la Guerra Civil, el patrimonio artístico que tenia la iglesia de Berja fue destruido. Entre lo poco que se conserva, debemos destacar la colección de orfebrería y el retablo de San José costeado por la rica familia minera de los Joya”.

La Huella de Salzillo en Almería

Francisco Salzillo y Alcaraz. Murcia, 1707-Murcia, 1783. Artista reconocido

Con los años y el reconocimiento de su obra, Salzillo se va convirtiendo en el artista al que todo el mundo respeta y mima, esto hizo que le empezaran a llover encargos, no sólo de las iglesias y conventos de Murcia, sino también de las provincias limítrofes: Alicante, Albacete y Almería.

Este éxito propició que en 1759 se le nombrara “Escultor Oficial del Concejo de Murcia e inspector de pintura y escultura”, trasladando su residencia y taller del barrio de San Andrés a la calle Vinader.

En 1763 muere su esposa, y comienza a compaginar la actividad artística con una serie de reuniones con otros artistas e intelectuales de la ciudad, que terminarían desembocando, en 1777, en la fundación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en cuyo seno se crearía dos años después la Escuela de Dibujo, de la que Salzillo sería el primer director.

El 2 de marzo de 1783 muere el escultor, y al día siguiente fue enterrado en el convento de capuchinas de Murcia, en el que había profesado su hermana Francisca de Paula.

La huella de Francisco Salzillo en Almería. Se analiza la producción conocida y documentada de Francisco Salzillo y su escuela en el ámbito territorial de Almería. Igualmente, se incorpora nueva documentación sobre el proceso del encargo de la imagen de San Indalecio, patrón de la diócesis, para su capilla en la catedral de Almería.

Interesante documento acerca de su obra en Almería: http://revistas.um.es/imafronte/article/view/42551/40891

 

Vélez-Rubio: Iglesia Nuestra Señora de la Encarnación

Conocida popularmente en Velez-Rubio como “La Catedral”, debido a su tamaño. Podemos considerar esta construcción religiosa como la obra más importante, característica, espectacular y valioso del barroco almeriense en el siglo XVIII. Mandada a construir por el marqués de Los Vélez en 1754 y edificada sobre la antigua parroquia de San Pedro, debido al terremoto de 1751. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación es un importante ejemplo arquitectónico de la evolución de finales del periodo propiamente barroco con la etapa neoclásica a través del prerromanticismo greco-romano. Los elementos arquitectónicos barrocos predominan sobre cualquier otro detalle decorativo de época posterior. Dos torres cuadradas de ladrillo y coronadas por remates octogonales flaquean la majestuosa portada. La fachada principal está enteramente labrada en piedra y es un auténtico retablo al exterior, una fachada-retablo de tres cuerpos. Un retablo barroco exterior labrado en piedra. Destaca el escudo de la Anunciación y el escudo del X Marqués de Los Vélez, Don Antonio de Toledo y Gúzmán. El interior es de planta de cruz latina y se encuentra dividido en tres naves con una enorme cúpula que corona el crucero. Destaca su magnífico retablo de madera en el Altar Mayor, realizado por Francisco Zesta entre 1769 y 1777, el órgano sobre el coro de Gregorio Denoyen y numerosas capillas laterales con imágenes de valor desigual, entre las que destaca el San Antonio de Salzillo.

Una guía para conocer esta magnífica obra del barroco almeriense: http://www.cdar.org/mantenimiento/archivos/CentroDeDocumentacion/Guiaiglesia_parroquialencarnacion_de_velez_rubio.pdf

Jacinto Díaz Navarro – IES Algazul – CEIP Llanos de Marín (Roquetas de Mar)

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