Alfarería de Níjar

Los avances de la ciencia y la tecnología, los cambios en el modo de vida, el descubrimiento de nuevos materiales y toda una larga serie de distintas circunstancias, han hecho que desaparezcan, sobrevivan en precario o se transformen hacia otro tipo de clientela o consumidor muchos de los oficios que durante tiempos inmemoriales se ejercieron y se creían imprescindibles.

En un alfar sobre una pared ennegrecida por el humo de su horno, del polvo y la mugre; en un Níjar marrón, amarillo y ocre, en la que el sol juzga sin piedad a los hombres y a la tierra, aparece colgada una quintilla grabada con el sudor del fuego:

 ALFARERO

Oficio noble y bizarro,

de entre todos el primero,

pues en la industria del barro,

Dios fue el primer alfaljarero

y el hombre el primer cacharro.

Los versos hacen referencia al primer oficio, pero no ejercido por el hombre, sino por Dios. De todos modos sí que debió ser un oficio de los primeros. Quizás después del de constructor de armas, cazador y curtidor de pieles, que serían anteriores por la imperiosa necesidad del hombre de alimentarse, y de utilizar las pieles de los animales como abrigo. Antes de las edades del bronce y del hierro, la mayoría de los utensilios del hogar, sobre todo las vasijas donde se cocieran los alimentos, necesariamente habrían de ser de barro por su resistencia al fuego. También se utilizaron grandes vasijas como primitivos ataúdes en los enterramientos. Una antigua canción peruana que cantaba Betty Missiego decía:

 Yo quiero que a mí me entierren

como a mis antepasados,

en el vientre oscuro y fresco

de una vasija de barro.

Al alfarero hoy lo han despojado de la utilidad que antaño disfrutaba. Aunque este sea uno de los oficios que han dejado de ser imprescindibles, es posible que esté asegurada su supervivencia al haberse convertido sus piezas en objetos decorativos y elevados a la categoría de arte, más aún desde que Pablo Picasso empleó la cerámica como soporte de su inspiración.

La Alfarería de Níjar es una cerámica colorida. La tradición alfarera nace ante la necesidad de transportar y almacenar el agua en un ambiente tan árido. Actualmente las piezas decorativas son la producción de dicha cerámica. Los típicos recipientes vidriados de Níjar, producidos mediante la técnica del “chinado”. Esta técnica consiste en utilizar óxidos que se gotean o puntean sobre las piezas dando una ornamentación de color azul. Estos colores azulados y verdosos distinguen visualmente la cerámica del lugar.

El siguiente documental describe el proceso de creación de la cerámica nijareña.